Proyecto Mirada Pequén


Temática: Mejora Especial
Voluntario Responsable: Juan Laporte
Región: MICRO
Organización: FIAMyD – Fundación para la Inserción de la Argentina en el mundo y el Desarrollo Regional


Descripción del Proyecto

La Fundación para la Inserción de la Argentina en el mundo y el Desarrollo Regional, FIAMyD , tiene como actividad principal “Promover y contribuir al desarrollo integral del país, del Mercosur y de América Latina”. Se trata del marco institucional del Proyecto Mirada Pequén.

El Proyecto promueve el conocimiento y la toma de conciencia sobre los derechos de acceso de las personas con discapacidad al texto escrito y de la responsabilidad social de generar contenidos accesibles en entornos virtuales.
Para ello, propone la actualización, difusión y distribución del software argentino “Pequén”, accesible y gratuito.
Esta obra multimedia de autor, interactiva y parlante está integrada por más de cuarenta aplicaciones. Puede ser utilizada por personas con o sin discapacidad visual, motora, auditiva, cognitiva y es personalizable de acuerdo a las necesidades y requerimientos del usuario.

La presencia de los recursos de software y hardware son condición necesaria, pero no suficiente para promover el proceso de conocimiento y apropiación de las herramientas que permitan acceder al texto escrito de forma autónoma a la persona con discapacidad visual y/o motora. Por lo tanto, el Proyecto implementa la formación del Mediador en Tecnologías Accesibles. Un intermediario, un usuario responsable de tecnología que se relaciona con la persona con discapacidad en su contexto socio cultural.

Será necesario que se forme para interpretar la capacidad funcional, las necesidades de acceso e intereses en relación a la lectura; evaluar conocimientos previos, equipamiento y modalidad de uso; generar un entorno de aprendizaje ergonómico y favorable; crear un plan de trabajo acorde a cada persona con discapacidad y convertirse en agente multiplicador en su comunidad.

Una persona con ceguera accede al texto por medio de un lector o narrador, siempre y cuando el texto sea accesible.
Será necesario que un mediador asegure que se cumpla esa condición, o realizar los cambios de formato necesarios, como también organizar los materiales en los espacios adecuados y, si hubiera imágenes, realizar las descripciones (para ser leídas por el narrador digital) convirtiéndolas así en accesibles.
Una persona con baja visión necesita magnificar los caracteres y las imágenes, y trabajar en un entorno adecuado en cuanto a combinación de colores, luz, ubicación espacial, entre otros.
Una persona con discapacidad motora probablemente necesite utilizar la herramienta de barrido para recorrer las diferentes opciones, y también un accesorio de hardware adaptado para que, por medio de una acción voluntaria, seleccione una de esas opciones.

También se contemplan los casos en que se combinen la discapacidad motora con la ceguera o baja visión.
Cada una de estas personas, futuros usuarios de tecnologías accesibles, necesita que un mediador lo acompañe hasta lograr el uso de los recursos de manera autónoma y lo asesore sobre la diversidad de materiales disponibles de manera libre y gratuita, según las necesidades individuales.
La adquisición de nuevas habilidades le permitirá acceder a la información y al conocimiento, como así también integrarse social y laboralmente en igualdad de condiciones.

Es importante subrayar que esta estrategia incorpora dispositivos hardware y diseños software, pero no se circunscribe a estas herramientas, a las que busca maximizar en su utilidad, combinando sus posibilidades con las provistas por otros elementos. La evolución conceptual de la discapacidad, en la interacción entre la persona con discapacidad y las tecnologías informacionales, encuentra como barrera tanto el entorno obstaculizante configurado por la composición física y “blanda” de la tecnología en sí, como la actitud de los diseñadores y productores que la formularon con esa impronta excluyente. La ausencia de un diseño universal desde la primer etapa de configuración, en muchos casos, se agrava por la ausencia de incentivos dirigidos a modificar este inequitativo estado de cosas. Sin embargo, si no es posible imponer diseños universales en las primeras etapas, se deberían poder favorecer las ayudas técnicas, en los términos de la Convención sobre Derechos de las personas con Discapacidad, que intermedien para superar los déficits de origen de bienes y servicios.

Entendemos al Proyecto Mirada Pequén como una estrategia de inclusión social, porque no se limita a generar contenidos o proponer recursos digitales accesibles que superen los problemas descriptos.
Además de esto, capacita y entrena mediadores, que al terminar su formación podrán comunicar su aprendizaje a nuevos interesados en cumplir con esta función.

En síntesis, para hacerlo posible, el proyecto plantea como objetivos, formar mediadores tecnológicos especializados en accesibilidad, favorecer la producción de entornos virtuales accesibles, concientizar socialmente al respecto y continuar con el desarrollo y difusión de un software de distribución gratuita.


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